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¿Vitrales en iglesias evangélicas?

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Si este titulo le suena raro es porque muchas otras personas piensan que el instalar un vitral en una iglesia evangélica es casi un pecado de idolatría. ¿A qué se debe eso? A la ignorancia unida a un fanatismo irracional iniciado hace varios siglos.

Veamos la historia de vitrales en iglesias cristianas.

Antes de la invención de la iluminación eléctrica había únicamente dos maneras de iluminar el interior de un edificio: ventanas (que solo servían de día) y candelas o teas encendidas que proveían tenue iluminación altamente contaminante por el humo y cenizas que producen.

Por estas razones los constructores de iglesias cristianas tuvieron que recurrir a varias soluciones para proveer iluminación interna a los edificios dedicados a ser iglesias:

1- Dirigir la puerta principal hacia el oeste para que el sol de la tarde penetrara en la iglesia lo más tarde posible a través de grandes puertas y ventanas.

2- Hacer los edificios sumamente altos para que se pudiera aprovechar la iluminación natural lo mas posible, especialmente haciendo ventanas elevadas. Llegaron a construirse iglesias con paredes llenas de ventanas.

Esta solución traía el problema de qué hacer en tiempo de invierno cuando llovía o nevaba, lo que nos lleva a la tercera solución:

3- Empezar a instalar burdos ventanales con trozos de vidrio unidos por plomo, brea u otros pegamentos que aguantaran los cambios extremos de temperatura dejando entrar la luz y manteniendo fuera el frío y el agua.

En los siglos 9 y 10 se empezó a trabajar el vidrio plano, pero existía el problema de que el vidrio no era totalmente transparente. Al experimentar se produjo vidrio de diversos colores. El vitral mas antiguo conservado hasta hoy data del año 1100 y está en la catedral de Augsburgo, Alemania.

La solución de instalar vidrio en las ventanas era sumamente cara por lo cual los sacerdotes de esa época, muy antes de la Reforma protestante de Martín Lutero (1517), buscaron patrocinadores entre las clases adineradas de su época para pagar a artistas que hicieran ventanales de colores. Los patrocinadores, como casi cualquier humano, querían que se supiera que ellos habían financiado el costo de una o mas ventanas por lo que exigieron que se pintaran sus caras y figuras en estas obras con lo cual en muchas iglesias los ventanales traían la cara del príncipe, del duque, del carnicero o del sastre del pueblo.

Los sacerdotes se vieron ante el problema de que la “casa de Dios” estaba llena de publicidad explícita imborrable por lo que encontraron una solución y fue la de convencer a los patrocinadores de expresar personajes y temas bíblicos en cada ventana y, como nadie conocía la apariencia de los personajes de la Biblia, acordaron ponerle la cara del duque a un San Juan, la del carnicero a Moisés y así sucesivamente, lo cual fue una solución a medias.

Luego de la Reforma protestante el Vaticano derogó esta práctica por lo cual se dejó la interpretación de cada personaje bíblico a la inspiración del artista, entonces aparecieron apóstoles rubios y barbudos, reyes magos negros y orientales, Jesuses de ojos azules, Marías Magdalenas vestidas con telas que no se habían inventado en la época bíblica, etc. Sin embargo estos vitrales servían como lección gráfica de pasajes bíblicos para la población básicamente analfabeta.

Al entrar la Reforma protestante en vigor se decidió que esas ventanas eran ídolos, por lo tanto fueron prohibidas en las iglesias protestantes, eliminándose por cientos de años la posibilidad de instalar vitrales con otros temas bíblicos.

Al pasar los años y convertirse el vitral en un arte universal, poco a poco las iglesias protestantes han ido instalando pequeños vitrales con temas de Salmos, de versículos y de historias bíblicas. El diluvio, la alimentación de los 5.000, el Salmo 23, el árbol de la vida son algunos de los temas que en la actualidad existen en iglesias y edificios protestantes en Costa Rica.

Los vitrales son una forma de traer color y alegría pictórica a un recinto de adoración a Dios y pueden conducir a la reflexión y al solaz espiritual